Souvenirs con alma del País Vasco. Eso ponemos en la puerta y eso intentamos cumplir cada día desde Irun, a orillas del Bidasoa, con Francia al otro lado del puente. No vendemos recuerdos de estantería de aeropuerto. Vendemos trocitos de Euskadi que se quedan contigo.
Por qué una ardilla amarilla
Nuestra empresa se llama Ardilla Amarilla, y no es casualidad. La ardilla recoge tesoros pequeños y los guarda como si fueran oro. Nosotros hacemos lo mismo con los recuerdos: un imán, un llavero, una taza. Cosas pequeñas que guardan un viaje entero. ¿Y por qué amarilla? Por el eguzkilore, la flor del sol que protege las casas vascas. Nos gustó la idea de que nuestro logo llevara un poco de esa luz. En el monte gris de noviembre, un punto amarillo se ve desde lejos.
Oficio y materiales
Trabajamos con madera, resina y cerámica. Materiales nobles, de los que se sienten bien en la mano y aguantan años en una nevera, en un bolsillo o en una estantería. Diseñamos pensando en Euskadi: el lauburu, el eguzkilore, la costa, Bilbao, San Sebastián. Nada de plástico anónimo que igual vale para Mallorca que para Praga.
Cada pieza pasa por nuestras manos
No somos una gran fábrica y no queremos serlo. Cada pieza se revisa, se embala y se envía desde Irun con el mismo cuidado con el que se la darías a un amigo. Si algo no nos convence, no sale. Así de simple.
Para quién hacemos esto
Para quien visitó el País Vasco y quiere llevarse algo de verdad. Para quien vive lejos y echa de menos su tierra. Y para quien busca un regalo que diga algo más que «estuve aquí». Si eres de esos, ya somos dos. Ongi etorri.